Lucas 14:15-24 (NVI)
Parábola del gran banquete
15 Al oír esto, uno de los que estaban *sentados a la mesa con Jesús le dijo:
— ¡*Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!
16 Jesús le contestó:
—Cierto hombre preparó un gran banquete e invitó a muchas personas.17 A la hora del banquete mandó a su siervo a decirles a los invitados: "Vengan, porque ya todo está listo." 18 Pero todos, sin excepción, comenzaron a disculparse. El primero le dijo: "Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes." 19 Otro adujo: "Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes." 20 Otro alegó: "Acabo de casarme y por eso no puedo ir." 21 El siervo regresó y le informó de esto a su señor. Entonces el dueño de la casa se enojó y le mandó a su siervo: "Sal de prisa por las plazas y los callejones del pueblo, y trae acá a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos." 22 "Señor —le dijo luego el siervo—, ya hice lo que usted me mandó, pero todavía hay lugar." 23 Entonces el señor le respondió: "Ve por los caminos y las veredas, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa.24 Les digo que ninguno de aquellos invitados disfrutará de mi banquete."
La voz parábola (del latín parabŏla, y este del griego παραβολή) designa una forma literaria consistente en un relato figurado del cual, por analogía o semejanza, se deriva una enseñanza relativa a un tema que no es el explícito. Es, en esencia, un relato simbólico o una comparación basada en una observación verosímil. La parábola tiene un fin didáctico y podemos encontrar un ejemplo de ella en los evangelios cristianos, donde Jesús narra muchas parábolas como enseñanzas al pueblo.
En la biblia se usan mucho las parábolas para que las investiguemos con el poder, sabiduría y entendimiento del Espiritusanto, es un método para poner las leyes de nuestro Señor en nuestras mentes y corazones como él lo dice en: Hebreos 8:10.
Esta parábola del gran banquete habla sobre el reino de Dios y Jesucristo mismo, quiero explicarla de una manera que se entienda mejor en el nombre del padre hijo y Espiritusanto amen.
El gran banquete es sinónimos del reino de Dios.
Mateo 8:11 (NVI)
11 Les digo que muchos vendrán del oriente y del occidente, y participarán en el banquete con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.
Al principio de este capítulo 14 de Lucas dice que Jesús estaba comiendo en la casa de un notable fariseo, un día sábado descanso para los religiosos de aquel tiempo, por lo tanto se puede decir que él les enseñaba a personas estudiadas, que tenían muchísimo conocimiento sobre la biblia, que se sabían las leyes de Moisés como la palma de sus manos, lo que quizás no tenían era el conocimiento del Espiritusanto para descifrar las parábolas con que Jesús siempre hablaba ya que a pesar de eso lo perseguían, trataban de calumniarlos, buscaban un motivo para quitárselo de en medio porque la doctrina de Jesucristo según ellos no era la correcta, y Jesucristo no seguía ni cumplía con la de ellos.
Uno de los que estaban sentados con Jesús le pregunta que como se puede ser partícipe del reino de Dios.
Jesús entonces dijo: Dios preparo el reino de los cielos e invito a muchas personas, al mundo, a todos, después me mando a mí para decirles que el reino de los cielos esta cerca, Mateo 3:2-4:17 todo está ya preparado pero muchos han puesto escusas El primero le dijo: "Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes." 19 Otro adujo: "Acabo de comprar cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlas. Te ruego que me disculpes." 20 Otro alegó: "Acabo de casarme y por eso no puedo ir."
Algunas escusas modernas serian, tengo que ver mi novela favorita hoy lo siento no puedo atenderlo, estoy muy joven necesito disfrutar de mi vida, no necesito a Dios tengo dinero puedo hacerlo todo, hoy juegan los yankees y los medias rojas no puedo, etc. Etc.
Entonces yo se lo he dicho a mi padre y él me dijo ve a todos los pueblos y tráeme a los pobres, inválidos, ciegos cojos (Jesús literalmente hizo todo esto aunque su prioridad es sanar pobres, inválidos, ciegos y cojos Espirituales).
Padre le dije yo ya hice lo que me mandaste pero todavía quedan muchos y aun hay lugar para ellos y él me dijo: tienes que caminar con tu cruz, morir en ella y resucitar al tercer día para que se cumpla el nuevo pacto y se convierta en una obligación aceptarte para venir, entrar y ser participes del mi reino y se llene mi casa. Cuando Dios dice mi casa se refiere a la celestial no la terrenal hecha por manos de hombre,
Hechos 7:48-49 (NVI)
48 »Sin embargo, el Altísimo no habita en casas construidas por manos humanas. Como dice el profeta:
49 »"El cielo es mi trono,
y la tierra, el estrado de mis pies.
¿Qué clase de casa me construirán? —Dice el Señor—.
¿O qué lugar de descanso?
y la tierra, el estrado de mis pies.
¿Qué clase de casa me construirán? —Dice el Señor—.
¿O qué lugar de descanso?
Hebreos 3:5-6 (NVI)
5 Moisés fue fiel como siervo en toda la casa de Dios, para dar testimonio de lo que Dios diría en el futuro.6 *Cristo, en cambio, es fiel como Hijo al frente de la casa de Dios. Y esa casa somos nosotros, con tal que mantengamos nuestra confianza y la esperanza que nos *enorgullece.
Es una obligación voluntaria Jesucristo no amenaza, no manipula, no pide donaciones caritativas, no necesita su dinero, es su decisión, ¿quiere usted vivir la vida terrenal únicamente y decir:” la vida es corta hay que vivirla? O vivir la vida eterna en el reino de los cielos, Jesucristo ya lo hizo todo por usted y por mí, ahora solo tenemos que aceptarlo a él cómo nuestro salvador personal, imitar su vida, y expandir el reino de los cielos enseñándonos unos a otros , porque todos estamos capacitados para ser ministros y sacerdotes, no se necesita estudiar teología, ser maestro egresado de alguna universidad de renombre internacional, simplemente necesitamos el poder del Espiritusanto y nuestro deseo de cambiar nuestras vidas.
Todo se ha cumplido fueron las últimas palabras de Jesús en Juan 19:29 (NVI)
Dios simplemente dice:
Isaías 28:23 (NVI)
23 Escuchen, oigan mi voz;
presten atención, oigan mi palabra.
presten atención, oigan mi palabra.
Apocalipsis 13:9 (NVI)
9 El que tenga oídos, que oiga.

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